domingo, 27 de marzo de 2022

Despedida a papá


Ha pasado un mes y medio desde que mi padre emprendiera su último viaje.

Siento nostalgia por su ausencia, le echo de menos. También tengo gratitud por su vida, una vida cargada de fe y fuerza. 



Para mi padre era importante llevar el volante de su vida. Como no puede ser de otra manera también lo hizo en su último viaje. Hasta el punto que estando en el hospital, unos días antes de fallecer me dice: Alma ¿ qué vas a decir en mi funeral?, porque me diréis cosas que ya no podré oír, y yo quiero enterarme ahora.


Así que le pregunté: ¿qué te gustaría que dijese?. Y me dijo, pues quisiera que contaras esas cosas que en la vida he aprendido que son importantes.


Así que os voy a contar algunas de esas cosas, porque él ya no tenía fuerzas en ese momento ni para susurrarmelas. Pero no hacía falta, las habíamos hablado tantas veces, se lo escuchaba cuando hablaba con Sara y Lucia, como quien revela  un gran tesoro. 


Os expongo alguna:


En el camión de Vidal , no había radio, la banda sonora era el rosario.

Hablaba con pasión de los cursillos de cristiandad, y de la adoración nocturna, los grupos a los que él pertenecía. Guardo su primer libro de cursillos de cristiandad. Un libro de oraciones totalmente desgastado del uso.

Él nos decía: que la fe le daba una mirada diferente, le daba sentido a su vida, le hacía estar atento a los demás e intentar ayudar. Porque cuando sientes a Dios contigo tienes paz y eso es lo más grande.


En los viajes de norte a sur por España, tuvo que tratar con muchas personas, aprendió a ser natural, espontáneo y también sacaba el genio. Tenía temperamento, más aprendió a lo largo de la vida a ser más amable, buen conversador de historias y anécdotas. 

En esta última etapa, era muy agradecido, cada gesto que hacías para él, cuando te despedías decía: “gracias, gracias por lo que haces por mi”.


Era un hombre responsable y honesto, le gustaba hacer bien lo que tenía que hacer.


Fue siempre metódico, disciplinado, a veces hasta obsesivo, pero eso le permitió cuidar su camión , su cuerpo, su oración, su independencia. Que unido a su gran fortaleza le ayudó a afrontar  la vida con coraje, con resiliencia, y aunque se mostraba firme sabía adaptarse a las circunstancias y ser flexible.


Me acuerdo que me decía en ocasiones: “ ¿Crees que se acordará mamá de mí?, estará tan feliz allá arriba con el Padre Bueno que a lo mejor se ha olvidado de mí. ¿Crees que me espera?, nadie ha venido de allí para contárnoslo…


Si papá, te imagino de la mano de tu amor, de la mano de Dorita. Creo que los padres siempre cuidaréis, cuidaremos, de los hijos, los nietos, de los nuestros. Porqué el amor es eterno.

Y desde allí nos seguirás diciendo con ese gesto tan tuyo: venga - valiente, sos quiero.


Descansad papá, mamá en el regazo del Padre Bueno. Os quiero.

Alma Arconada 

miércoles, 9 de febrero de 2022

EN EL OCASO DE LA VIDA

Mi padre está en esa etapa de la vida en que el caminar, es lento, lento, eso si consigue ponerse en pie. Toma aliento dos veces y parece que va a decir algo, entonces hace un esfuerzo para abrir los ojos, me mira y me lanza una débil sonrisa. Y aquel que mandaba y daba órdenes, se va debilitando. Aquel trabajador incansable, se siente fatigado.


Le pregunto: Papá¿te duele algo?,

Me responde: “la vida”.

Vuelvo a preguntar queriendo ofrecer ayuda o alivio: ¿Qué necesitas ?, 

Responde: “ Calla hija, sólo quiero descansar “. 


Le miro y agradezco a Dios su vida, una vida plena, independiente. Quien puede decir que hasta los 95 ha vivido en su casa gestionando su vida…


Observo cada detalle, cada respiración. Ahí está él, pequeño, arrugado, frágil, consumido, agotado.


Puede que mañana, de pronto renazca,  a veces sacan esa fuerza de debilidad, y resurgen. Otras veces, ves y oyes esa respiración agónica, que avecina el final. 

 Hay que esperar.                                    


El tiempo pasa pausado, calmoso. 

Las emociones y los estados de ánimo en ebullición: Dolor. Tristeza. Cansancio. Desierto. Paciencia. Aceptación. Satisfacción de cuidarle y sacrificarme.

Mi mano en su frente. Mi mano apretando su mano. No tengo necesidad de decir más, ya todo está hablado y perdonado. Las heridas cicatrizadas. Ya nos hemos dado las gracias tantas veces por lo vivido. Hemos disfrutado mucho con él . 

Sigo con la mirada puesta en él y después de: “te quiero papá”, sólo silencio. 


En mi interior una oración: Tus manos nos sostienen Señor. 

Alma Arconada 

martes, 7 de diciembre de 2021

COSAS SENCILLAS

 Las cosas sencillas, amables y discretas forman nuestra día a día. A veces son tan sencillas, que no nos detenemos a mirarlas, que no apreciamos su magia sutil. Y cuando la vida nos da un revés valoramos más,  lo que de verdad edifica nuestro corazón. Lo que constituye cada una de esas cuerdas internas que dan música y sentido a nuestra existencia.

Es ahí donde yacer en los días de tormenta y donde todas nuestras alegrías cobran sentido.


Disfrutar de las cosas sencillas de la vida. Aprovechar los ratitos. Capturar esos instantes que se quedan como en una fotografía impresa en el alma.


Esto es lo único urgente, lo demás, es secundario. Tomar conciencia de ese valor hace descubrir y gustar placeres que antes no había tenido en cuenta.


Alma Arconada

miércoles, 17 de marzo de 2021

EL VIENTO

Hay vientos tan fuertes que no te dejan ver, te ciegan, te impiden abrir los ojos. 

Hay rachas de viento que alborotan pero también despejan y limpian las nubes. Se llevan las lagrimas y de pronto te dejan ver el paisaje nítido. 

Hay ráfagas de viento que me sacuden y me asaltan para mostrarme la realidad. Los paisajes hasta ahora conocidos, quedan difuminados. No los reconozco.  

Escucho el viento que aúlla y golpea. Me lastima. Y después de escucharlo grito: llévate la amargura de la decepción, pero no dañes mis alas.

Hay vientos fríos, desapacibles, incómodos que soplan cuando el sol se pone.

Hay vientos del norte que traen sequedad y hastío.

Hay vientos del sur que traen fuego, de mi tierra hacia mi mar.

El viento me abraza. Quiere hacer conmigo lo que la primavera con los cerezos.

Hay brisas templadas al amanecer. Hay vientos suaves por descubrir. 

El viento susurra e inspira y me dice: Hay horizontes nuevos por descubrir. Es necesario decir no, para decir si. Vive con pasión, pero no vuelvas a permitir que sea mal utilizado. 

Me invita: sal. El viento siempre de viaje. Y yo en camino, buscando nuevas extensiones. 

El viento. El viento

Alma Arconada 

domingo, 10 de enero de 2021

Caminando sobre la nieve

Me invade una extraña calma cuando voy caminando y contemplando la naturaleza nevada. El tiempo, parece detenerse. Todo está envuelto en una atmósfera de quietud y serena belleza. Se puede escuchar el sonido del silencio. Todo es tan blanco, tan helado.

Me encanta pisar sobre la nieve virgen, por dónde no ha pasado nadie y escuchar ese crujido nivoso tan característico y dejar mis huellas, al menos en algún sitio dejar huella.


Ese frío tan intenso hace que me adentre en mi interior. Y siento frío, toco el invierno. El hielo, como un cristal cortante se adentra en mi piel, y produce dolor. 

La luz cegadora que refleja la nieve, quiere iluminar y romper mi tristeza, pero mi mente se aferra a hechos que logran resquebrajar mi entusiasmo.


Y sigo por el monte buscando caminos que transitar, huellas que descubrir, vistas que admirar, estampas que fotografiar.


Alma Arconada

domingo, 6 de septiembre de 2020

MIS HERMANOS

 Cuando pienso en mis hermanos, descubro en nuestra forma de ser, tantas diferencias como elementos en común.

Cuando estamos juntos, nos tomamos el pelo, bromeamos, discutimos; en un momento discutimos vehementemente, calentando el ambiente, seguidamente reculamos para pasar a pedirnos perdón y confesarnos nuestro amor.  

No somos de juntarnos mucho, más si sabemos que alguien nos necesita ahí estamos incondicionalmente.


En esta etapa, en dónde estamos bregando para cuidar a mi padre, descubro en ellos valores como la ternura, porque ya sé que el sacrificio y el esfuerzo no iba a faltar. Cuidar, preocuparse y organizarse junto a ellos por el bienestar de mi padre, en este trayecto de su vida, esta siendo posible porque lo estamos haciendo juntos.


Me siento muy orgullosa de mis hermanos. Seguiremos picándonos, discutiendo, compartiendo bromas, risas, penas, llantos y alegrías de manera invariable, pues la unión fraterna permanece por siempre. Qué suerte contar con vosotros. 


Gracias por estar ahí.


Alma Arconada

martes, 28 de julio de 2020

LA NUEVA REALIDAD

 ¿Qué consideramos que tenemos que hacer para sentir que recuperamos la normalidad en nuestra vida?. 

Muchas de las cosas que hasta ahora hemos vivido y sentido de forma natural han  cambiado. 
Ha cambiado nuestro modo de vida, nuestras costumbres, tradicionales, unido a la alerta constante.

A mi, más que nueva normalidad me gusta llamarla  nueva realidad. Normalidad es como si me aferrase a recuperar lo que vivía hasta ahora, sin embargo el escenario que tengo delante de mí es diferente, es nuevo. Es una nueva realidad. La realidad que me pide flexibilidad y resiliencia. 
La verdad que pido poco en esta etapa de pandemia: poder trabajar, poder seguir cuidando a mi padre, hacer deporte al airé libre, poderme relacionar  en grupo pequeñito con la familia y amigos. Siempre les invito a caminar. Hacer cosas seguras es la base de esta nueva realidad.


Quiero ser consciente de la realidad para afrontarla con responsabilidad y adaptarme a lo que toca ahora vivir. Pero tengo necesidad de quejarme del Covid, necesito expresar mi malestar, sí.

Me quejo: este bicho no me deja abrazar, me hace vivir con miedo/precaución; no me gusta no ver el rostro de la persona que me cruzo porque les cubre la mascarilla; lo paso mal cuando voy al tanatorio y no puedo expresar que lo siento ni consolar con un abrazo. 
Me enfada y preocupa cuando veo en algunos sitios lo mal que cumplen las normas de prevención para evitar contagios; me indigna que nuestros mayores  y personas con discapacidad se vean tan limitados en sus salidas y actividades por el virus; me causa tristeza la parte del dolor de las personas que han muerto, las personas que han perdido a seres queridos, cómo los han perdido y sin poderlos despedir... Aunque entienda que esto es necesario hacerlo ahora así por salud, no por ello deja de doler e indignar.

Mas intento vivir la nueva realidad con esperanza, no porque esta situación sea esperanzadora, sino porque decido vivirla con esperanza. 
Se por experiencia que todo sufrimiento trae transformación, 
que esta transformación sea positiva, no depende de la crisis en si, depende de cada uno de nosotros. 

Alma Arconada 
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