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viernes, 3 de enero de 2025

Estrenar 2025: Una nueva oportunidad para crecer


Me encanta estrenar. Hay algo especial en comenzar algo nuevo: la sensación de un inicio fresco, la ilusión de lo desconocido y la invitación a soñar con lo que podemos llegar a ser.


Recibo este 2025 con el corazón abierto, como quien abre un regalo inesperado. Lo abrazo como una oportunidad para priorizar mi bienestar emocional, cultivarme interiormente y caminar con mayor consciencia. En esto estoy enfocada.


Tengo objetivos que ya son parte de mí, hábitos en los que sigo trabajando y que he interiorizado profundamente. Este año, me propongo algo sencillo pero poderoso:

Un pensamiento a la vez.

Una cosa a la vez.

Un día a la vez.


Porque en la calma de cada momento se encuentra la fuerza para enfrentar lo que venga.


También me hago una pregunta: ¿Qué quiero para este 2025?

No como una lista interminable de propósitos, sino como una reflexión sincera sobre lo que realmente me mueve y me llena. Quiero abrazar mi espiritualidad, estar presente para quienes amo y seguir creciendo como persona.


El año se presenta ante mí como una partitura en blanco, lista para que escriba mi canción. No necesito componerla toda en enero; tengo el privilegio de crear algo que refleje quién soy y quién anhelo ser: la mujer que he soñado.


Este 2025 quiero que mi vida suene auténtica, armónica y llena de significado.


Empezamos 2025.


Alma Arconada 

sábado, 31 de diciembre de 2022

Un brindis por el 2022. Bienvenido 2023

 Cada vez encuentro más escenarios y momentos en mi vida para brindar, y con ello agradecer y disfrutar. Venga, hoy es uno de esos momentos.

¡Brindemos!


Brindo por las personas más importantes de mi vida: Juan, Sara y Lucia, sois mi hogar, mi pilar, sois las raíces en las que me sostengo. 


Levanto la copa por toda mi familia.


Brindo por los que me quieren y a los que quiero. Por esas personas que se comparte vida , por vosotros mis amigos,  por las risas compartidas, por los abrazos, las conversaciones, las palabras que calman, inspiran, sanan, o abrigan el corazón, por la complicidad que me hace vibrar. Gracias por caminar a mi lado. 


Brindo por los que se fueron, por ti papá y por mamá, vuestro recuerdo y cariño me acompaña, se que me cuidáis a mi y a los míos…


Brindo por las veces que conseguí sacar de las etapas de frustración, de dolor, nuevas oportunidades. Aceptó la realidad lo que no puedo cambiar, y me enfoco en mi crecimiento personal y me planteo nuevos retos.


Agradezco cada día el regalo de la salud, a medida que pasan los años me doy cuenta de su valor, ya no es algo que doy por hecho.


Brindo por la fe que me sostiene y las dudas que me cuestionan.


Por esto y mucho más agradezco y  despido al 2022, cerrando todos los ciclos para abrir las puertas al 2023.


Un nuevo año donde todo está por hacer. 365 días dan para mucho y para poco. Tiempo. Tiempo que hay, y que no sobra.

No espero nada de ti 2023, más me ilusiona estrenar, me motiva empezar algo nuevo, crecer, aprender…


Así te recibo 2023. Bienvenido a mi vida. 


Alma Arconada 

domingo, 27 de marzo de 2022

Despedida a papá


Ha pasado un mes y medio desde que mi padre emprendiera su último viaje.

Siento nostalgia por su ausencia, le echo de menos. También tengo gratitud por su vida, una vida cargada de fe y fuerza. 



Para mi padre era importante llevar el volante de su vida. Como no puede ser de otra manera también lo hizo en su último viaje. Hasta el punto que estando en el hospital, unos días antes de fallecer me dice: Alma ¿ qué vas a decir en mi funeral?, porque me diréis cosas que ya no podré oír, y yo quiero enterarme ahora.


Así que le pregunté: ¿qué te gustaría que dijese?. Y me dijo, pues quisiera que contaras esas cosas que en la vida he aprendido que son importantes.


Así que os voy a contar algunas de esas cosas, porque él ya no tenía fuerzas en ese momento ni para susurrarmelas. Pero no hacía falta, las habíamos hablado tantas veces, se lo escuchaba cuando hablaba con Sara y Lucia, como quien revela  un gran tesoro. 


Os expongo alguna:


En el camión de Vidal , no había radio, la banda sonora era el rosario.

Hablaba con pasión de los cursillos de cristiandad, y de la adoración nocturna, los grupos a los que él pertenecía. Guardo su primer libro de cursillos de cristiandad. Un libro de oraciones totalmente desgastado del uso.

Él nos decía: que la fe le daba una mirada diferente, le daba sentido a su vida, le hacía estar atento a los demás e intentar ayudar. Porque cuando sientes a Dios contigo tienes paz y eso es lo más grande.


En los viajes de norte a sur por España, tuvo que tratar con muchas personas, aprendió a ser natural, espontáneo y también sacaba el genio. Tenía temperamento, más aprendió a lo largo de la vida a ser más amable, buen conversador de historias y anécdotas. 

En esta última etapa, era muy agradecido, cada gesto que hacías para él, cuando te despedías decía: “gracias, gracias por lo que haces por mi”.


Era un hombre responsable y honesto, le gustaba hacer bien lo que tenía que hacer.


Fue siempre metódico, disciplinado, a veces hasta obsesivo, pero eso le permitió cuidar su camión , su cuerpo, su oración, su independencia. Que unido a su gran fortaleza le ayudó a afrontar  la vida con coraje, con resiliencia, y aunque se mostraba firme sabía adaptarse a las circunstancias y ser flexible.


Me acuerdo que me decía en ocasiones: “ ¿Crees que se acordará mamá de mí?, estará tan feliz allá arriba con el Padre Bueno que a lo mejor se ha olvidado de mí. ¿Crees que me espera?, nadie ha venido de allí para contárnoslo…


Si papá, te imagino de la mano de tu amor, de la mano de Dorita. Creo que los padres siempre cuidaréis, cuidaremos, de los hijos, los nietos, de los nuestros. Porqué el amor es eterno.

Y desde allí nos seguirás diciendo con ese gesto tan tuyo: venga - valiente, sos quiero.


Descansad papá, mamá en el regazo del Padre Bueno. Os quiero.

Alma Arconada 

miércoles, 9 de febrero de 2022

EN EL OCASO DE LA VIDA

Mi padre está en esa etapa de la vida en que el caminar, es lento, lento, eso si consigue ponerse en pie. Toma aliento dos veces y parece que va a decir algo, entonces hace un esfuerzo para abrir los ojos, me mira y me lanza una débil sonrisa. Y aquel que mandaba y daba órdenes, se va debilitando. Aquel trabajador incansable, se siente fatigado.


Le pregunto: Papá¿te duele algo?,

Me responde: “la vida”.

Vuelvo a preguntar queriendo ofrecer ayuda o alivio: ¿Qué necesitas ?, 

Responde: “ Calla hija, sólo quiero descansar “. 


Le miro y agradezco a Dios su vida, una vida plena, independiente. Quien puede decir que hasta los 95 ha vivido en su casa gestionando su vida…


Observo cada detalle, cada respiración. Ahí está él, pequeño, arrugado, frágil, consumido, agotado.


Puede que mañana, de pronto renazca,  a veces sacan esa fuerza de debilidad, y resurgen. Otras veces, ves y oyes esa respiración agónica, que avecina el final. 

 Hay que esperar.                                    


El tiempo pasa pausado, calmoso. 

Las emociones y los estados de ánimo en ebullición: Dolor. Tristeza. Cansancio. Desierto. Paciencia. Aceptación. Satisfacción de cuidarle y sacrificarme.

Mi mano en su frente. Mi mano apretando su mano. No tengo necesidad de decir más, ya todo está hablado y perdonado. Las heridas cicatrizadas. Ya nos hemos dado las gracias tantas veces por lo vivido. Hemos disfrutado mucho con él . 

Sigo con la mirada puesta en él y después de: “te quiero papá”, sólo silencio. 


En mi interior una oración: Tus manos nos sostienen Señor. 

Alma Arconada 

martes, 7 de diciembre de 2021

COSAS SENCILLAS

 Las cosas sencillas, amables y discretas forman nuestra día a día. A veces son tan sencillas, que no nos detenemos a mirarlas, que no apreciamos su magia sutil. Y cuando la vida nos da un revés valoramos más,  lo que de verdad edifica nuestro corazón. Lo que constituye cada una de esas cuerdas internas que dan música y sentido a nuestra existencia.

Es ahí donde yacer en los días de tormenta y donde todas nuestras alegrías cobran sentido.


Disfrutar de las cosas sencillas de la vida. Aprovechar los ratitos. Capturar esos instantes que se quedan como en una fotografía impresa en el alma.


Esto es lo único urgente, lo demás, es secundario. Tomar conciencia de ese valor hace descubrir y gustar placeres que antes no había tenido en cuenta.


Alma Arconada

miércoles, 17 de marzo de 2021

EL VIENTO

Hay vientos tan fuertes que no te dejan ver, te ciegan, te impiden abrir los ojos. 

Hay rachas de viento que alborotan pero también despejan y limpian las nubes. Se llevan las lagrimas y de pronto te dejan ver el paisaje nítido. 

Hay ráfagas de viento que me sacuden y me asaltan para mostrarme la realidad. Los paisajes hasta ahora conocidos, quedan difuminados. No los reconozco.  

Escucho el viento que aúlla y golpea. Me lastima. Y después de escucharlo grito: llévate la amargura de la decepción, pero no dañes mis alas.

Hay vientos fríos, desapacibles, incómodos que soplan cuando el sol se pone.

Hay vientos del norte que traen sequedad y hastío.

Hay vientos del sur que traen fuego, de mi tierra hacia mi mar.

El viento me abraza. Quiere hacer conmigo lo que la primavera con los cerezos.

Hay brisas templadas al amanecer. Hay vientos suaves por descubrir. 

El viento susurra e inspira y me dice: Hay horizontes nuevos por descubrir. Es necesario decir no, para decir si. Vive con pasión, pero no vuelvas a permitir que sea mal utilizado. 

Me invita: sal. El viento siempre de viaje. Y yo en camino, buscando nuevas extensiones. 

El viento. El viento

Alma Arconada 

domingo, 10 de enero de 2021

Caminando sobre la nieve

Me invade una extraña calma cuando voy caminando y contemplando la naturaleza nevada. El tiempo, parece detenerse. Todo está envuelto en una atmósfera de quietud y serena belleza. Se puede escuchar el sonido del silencio. Todo es tan blanco, tan helado.

Me encanta pisar sobre la nieve virgen, por dónde no ha pasado nadie y escuchar ese crujido nivoso tan característico y dejar mis huellas, al menos en algún sitio dejar huella.


Ese frío tan intenso hace que me adentre en mi interior. Y siento frío, toco el invierno. El hielo, como un cristal cortante se adentra en mi piel, y produce dolor. 

La luz cegadora que refleja la nieve, quiere iluminar y romper mi tristeza, pero mi mente se aferra a hechos que logran resquebrajar mi entusiasmo.


Y sigo por el monte buscando caminos que transitar, huellas que descubrir, vistas que admirar, estampas que fotografiar.


Alma Arconada

domingo, 6 de septiembre de 2020

MIS HERMANOS

 Cuando pienso en mis hermanos, descubro en nuestra forma de ser, tantas diferencias como elementos en común.

Cuando estamos juntos, nos tomamos el pelo, bromeamos, discutimos; en un momento discutimos vehementemente, calentando el ambiente, seguidamente reculamos para pasar a pedirnos perdón y confesarnos nuestro amor.  

No somos de juntarnos mucho, más si sabemos que alguien nos necesita ahí estamos incondicionalmente.


En esta etapa, en dónde estamos bregando para cuidar a mi padre, descubro en ellos valores como la ternura, porque ya sé que el sacrificio y el esfuerzo no iba a faltar. Cuidar, preocuparse y organizarse junto a ellos por el bienestar de mi padre, en este trayecto de su vida, esta siendo posible porque lo estamos haciendo juntos.


Me siento muy orgullosa de mis hermanos. Seguiremos picándonos, discutiendo, compartiendo bromas, risas, penas, llantos y alegrías de manera invariable, pues la unión fraterna permanece por siempre. Qué suerte contar con vosotros. 


Gracias por estar ahí.


Alma Arconada

martes, 28 de julio de 2020

LA NUEVA REALIDAD

 ¿Qué consideramos que tenemos que hacer para sentir que recuperamos la normalidad en nuestra vida?. 

Muchas de las cosas que hasta ahora hemos vivido y sentido de forma natural han  cambiado. 
Ha cambiado nuestro modo de vida, nuestras costumbres, tradicionales, unido a la alerta constante.

A mi, más que nueva normalidad me gusta llamarla  nueva realidad. Normalidad es como si me aferrase a recuperar lo que vivía hasta ahora, sin embargo el escenario que tengo delante de mí es diferente, es nuevo. Es una nueva realidad. La realidad que me pide flexibilidad y resiliencia. 
La verdad que pido poco en esta etapa de pandemia: poder trabajar, poder seguir cuidando a mi padre, hacer deporte al airé libre, poderme relacionar  en grupo pequeñito con la familia y amigos. Siempre les invito a caminar. Hacer cosas seguras es la base de esta nueva realidad.


Quiero ser consciente de la realidad para afrontarla con responsabilidad y adaptarme a lo que toca ahora vivir. Pero tengo necesidad de quejarme del Covid, necesito expresar mi malestar, sí.

Me quejo: este bicho no me deja abrazar, me hace vivir con miedo/precaución; no me gusta no ver el rostro de la persona que me cruzo porque les cubre la mascarilla; lo paso mal cuando voy al tanatorio y no puedo expresar que lo siento ni consolar con un abrazo. 
Me enfada y preocupa cuando veo en algunos sitios lo mal que cumplen las normas de prevención para evitar contagios; me indigna que nuestros mayores  y personas con discapacidad se vean tan limitados en sus salidas y actividades por el virus; me causa tristeza la parte del dolor de las personas que han muerto, las personas que han perdido a seres queridos, cómo los han perdido y sin poderlos despedir... Aunque entienda que esto es necesario hacerlo ahora así por salud, no por ello deja de doler e indignar.

Mas intento vivir la nueva realidad con esperanza, no porque esta situación sea esperanzadora, sino porque decido vivirla con esperanza. 
Se por experiencia que todo sufrimiento trae transformación, 
que esta transformación sea positiva, no depende de la crisis en si, depende de cada uno de nosotros. 

Alma Arconada 

jueves, 23 de abril de 2020

MIEDO

Miedo. Hacía tiempo que esta emoción no anidaba en mi corazón. 

Miedo a tocar. 
Miedo a no tocar. 
Miedo de salir.
Miedo a la ciudad. 
Miedo por no ir a trabajar. 
Miedo que te llamen a trabajar.
Miedo a la limitación impuesta.
Miedo a la despedida final sin poder acompañar ni acariciar.
Miedo a encontrarme contigo y no poderte abrazar.

Miedo. Agitación 

Hoy te miro, miedo. Te reconozco. 
Ven acércate, siéntate a mi lado, necesito mirarte. 
En otra circunstancia, te echaría de mi vida, pero no nos queda más remedio que aprender a convivir.
Pero si gritas tan alto, no puedo diferenciar entre lo imaginario y las amenazas reales, tu ruido me desgasta, embota y me hace perder fuerza.

En vez de decirme que me altere, me vas a ayudar a entender que es lo que necesito aprender, cuales son los nuevos desafíos que tengo que afrontar.
Otra cosa, procura no instalarte, no olvides que estás de paso...

Atentamente:
Alma Arconada

jueves, 2 de abril de 2020

DESDE MI VENTANA

Aquí nos encontramos, todos tocados de alguna manera por el COVID_19. Un virus que todo lo ha trastornado, que ha cambiado drásticamente mi vida cotidiana, nuestra vida y el ritmo vital del mundo.

En medio del desasosiego y la reclusión, me hago preguntas, primero sobre el mundo que estábamos construyendo y también destruyendo. Y, en la búsqueda de respuestas para mi inquietud, termino indagando en mi interior. Este tiempo crudo me va descubriendo a mi misma y a esos otros, también míos, que son invisibles en el ruido diario, que no quiero reconocer... Este tiempo saca lo mejor y lo peor de cada uno. 


Desde la ventana veo gestos heroicos y otros mezquinos, gestos solidarios y luminosos, combinados con noticias falsas, despensas repletas, reflexiones hondas y videos de buen humor ante la desgracia que dan vidilla y te sacan una sonrisa... Veo gente que trabaja incluso más que antes, aprendiendo a marchas forzadas a trabajar en nuevas plataformas digitales. Mientras que otros han realizado de su casa la limpieza general del año, o visto las 3 temporadas de su serie preferida. 

Me emociona los aplausos largos, la gente en los balcones o ventanas deseando:”todo va a salir bien”. Veo profesionales vocacionales, volcados en el bien común y renunciando, incluso, a su seguridad y bienestar. Y sentir tan presente la corresponsabilidad: que de tus acciones depende la suerte de los que te rodean, y que tú dependes de ellos.

Veo confinamientos de familias que varían desde 80 metros cuadrados a 200, o más, metros cuadrados. No es lo mismo un confinamiento que otro.
Hay gente que se queja de vivir tantas horas en familia, con adolescentes, pareja; y otros encuentran diariamente un rato para hacer una actividad en común y ver en la convivencia una oportunidad. El confinamiento pone en juego nuestros valores, lo que somos, lo que vivíamos.

Muchas personas desconocemos si en los próximos meses dispondremos del ingreso que considerábamos seguro,  otras incluso, ven peligrar su trabajo. Sentimos miedo cuando acudimos al trabajo, miedo del mismo aire, miedo por nuestros familiares mayores, de tocar a quienes amamos. Y no digo nada si estamos en la piel de quien sufre el corona virus, del quien tiene algún familiar o amigo grave, o del que no ha podido abrazar ni despedirse ni acompañar a su ser querido arrebatado por el bicho, ni de los vulnerables, muchos más de lo que pensamos...

En medio de esta reclusión forzada, ¿qué nos estamos diciendo unos a otros, o quizás solos, con palabras o en silencio?. ¿Quién soy yo o en quien me he convertido?. ¿Qué valores sostienen mi vida? .¿Que estoy construyendo?.

No sabemos cómo va a terminar todo esto, pero en una pandemia, hay que analizar, para aprender y cambiar, tanto a nivel personal, familiar, vecinal, laboral, junto con otros desafíos de la humanidad: los cambios climáticos, políticas de exclusión, el consumo...

De momento trabajaré desde el aislamiento: “Por ser el cambio que quiero ver en el mundo”.
Alma Arconada

domingo, 9 de febrero de 2020

DESEANDO UN POCO DE SOL

Llevamos dos meses largos que en Palencia, bien por las nieblas, bien por la lluvia, por que está encapotado... pero brilla el sol por su ausencia... 

Todos tenemos claro que el invierno nos lleva, de una formal natural, ir hacia adentro. Nos señala el camino suave y tranquilo hacia nuestro ser interior, nos inclina hacia la reflexión, abrazando la oscuridad, perdonando, aceptando y amando.


Vale, pero, os lo prometo, también consigo ese momento de interioridad, con unos graditos de más y SOL.

Suelo adaptarme bien al clima que toca vivir en cada estación, más este año se me está haciendo duro estos meses de ausencia de sol... El otro día me sorprendí, a mi misma, a las cuatro de la tarde diciendo: “buenas noches”, y es que tantos días con tiempo nublado, oscuro pero oscuro, frio, hace que sienta que estoy de noche a las cuatro de la tarde... Y no, no estoy desanimada, ni falta de actitud, ni nada de eso, sólo que echo en falta el SOL

Me consuelo pensando, que a la vuelta de la esquina, llegará la fuerza energizante del sol, que acaricie mi rostro y traiga calidez a mis días. SOL que traiga a mi “hogar” luz.

                          ALMA ARCONADA





martes, 31 de diciembre de 2019

AÑO NUEVO... VAMOS A POR TI¡¡¡¡¡¡¡


Hoy echo la mirada al año que se va y pienso en el que llega.
Tiempo de dar las gracias, de reconocer las meteduras de pata. Tiempo de pedir perdón, pensar en qué mejorar y aprender de lo vivido, tiempo de nuevos proyectos.

De este año me quedo con el trabajo bien hecho.  Me quedo con aquellas personas que reducen los problemas y amenizan mis días con un abrazo, una palabra amable, un vinito, una carrera, una buena conversación...
Me quedo, sobre todo, con mi familia, ellos son mi hogar. 

Me quedo con cada segundo que me hizo ser mejor y disfrutar de la vida.

Ahora toca mirar al 2020. Empezar algo me apasiona... 

Veinte Veinte,tiempo de oportunidades, tiempo de propósitos. 
Propósitos buenos: sonreír más, perdonar, perdonarse, escuchar más, divertirme, dedicar tiempo a otros, agradecer...Hacer que las cosas pasen. 
También propósitos prácticos... organizarme mejor, seguir haciendo deporte, aprender algo nuevo, cuidar mi mundo interior, sumergirme en la Vida ... En definitiva, buscar ser la mejor versión de mi mismo. 

Brindo contigo por el 2020, que estemos abiertos para dejarnos sorprender con lo que venga este año...

Año nuevo… Bienvenido... vamos a por ti!!!!!!!!!!!!! Feliz 2020

                  ALMA ARCONADA 

domingo, 1 de diciembre de 2019

UN PASO PARA RECORDAR

Lucia. Me siento feliz de verte, de verte crecer, de ver cómo buscas ser la persona que quieres ser.

Hoy has tomado la decisión de confirmar tu fe. Deseo que en tu caminar, te acompañe la certeza de que Dios Padre te ama, está contigo y te sostiene.

Mira. Descubrirás que la vida tiene momentos felices y otros de sufrimiento, lo que te toque vivir, vívelo como una oportunidad y esperanza.
La oportunidad de crecer, de vivir, de ser y construir, para ti y de ti hacia los otros.

Te deseo en esta aventura y camino de vivir, que seas feliz, 
que encuentres poco a poco el equilibro, tan difícil de tener en la montaña rusa que es la adolescencia. 
Sigue, sigue buscando, trabajando, y confía en ti, eres una persona valiosa, créelo. Descubre tus talentos, cultívalos, sácales brillo, ponlo en practica con entusiasmo y compártelo con los demás.

Es verdad que tienes mucho que aprender pero también mucho para dar.

Sigue cultivando esa alegría y simpatía que te da encanto. El arrojo que tienes te da luz. Y dice mucho de ti lo atenta que estás con los abuelos y los primos... Continúa mejorando.

Recuerda que papá, Sara y yo te queremos, déjanos estar junto a ti en este camino. 

ALMA ARCONADA 

lunes, 4 de noviembre de 2019

FELIZ VUELO SARA

Llegó el día Sara.
En mi corazón ilusión y alegría por la nueva etapa que comienzas, también algo de nostalgia por la ausencia.

Ilusión porque para tí, Sara es una época de nuevos comienzos, de cambios. Etapa de despedidas, de conocer gente nueva.  Es un momento de decir “ hasta pronto” y de nuevos “hola”. Llega la hora de hacer maletas y de deshacerlas, de nuevos sueños y metas. 

Sara es hora de alzar el vuelo, de dar lo mejor de tí. Aprende, crece, descubre, lánzate. Descubrirás lo mucho que vales y también tus límites.

Toca pensar, tomar tus propias decisiones y aceptar sus consecuencias. Conocerás la verdadera amistad, te darás cuenta de quién merece la pena y de quién no. 

Verás y descubrirás muchas formas de entender la vida, esto te ayudará a abrir la mente. Sé critica, busca y sigue tus propias convicciones, tu propio camino sin menospreciar a nadie. Trabaja por conseguir ser la mujer, la persona que quieres llegar a ser. 

Me asomo a tu habitación, recuerdo risas, conversaciones, abrazos. Miro el espacio tal como lo dejaste, tan ordenado y limpio. Se escucha el silencio y la ausencia. No estás. Una lagrima se escapa y recorre mi mejilla mientras mis labios perfilan una sonrisa. Cierro los ojos. Un deseo brota del alma: “feliz vuelo, tesoro”. En la habitación de al lado se oye la voz de Lucía: ¡Ven mamaaá¡¡. Ya voy cariño.

ALMA ARCONADA

martes, 1 de octubre de 2019

EQUILIBRIO

Cada día trae sus prisas, obligaciones, decisiones, compromisos y exigencias, y tengo la necesidad de buscar espacios para reajustar, para volver a equilibrar. 

Equilibrio, punto medio entre dos polos: alegría y sufrimiento, satisfacción y decepción, trabajo y ocio, soledad y encuentro, darse y recibir,...

La vida está entre esos dos polos.  Si acentúo un polo, termino por perderme y deshacerme. Si acentúo el otro, me pasa lo mismo.
La búsqueda de la armonía de esos dos extremos, toca mi energía interior, hace fluir la vida y así me siento renacer y ampliar mi espacio interior. Todo un reto.  Esos pequeños cambios  internos me hacen equilibrar la balanza. Y jugando al equilibrio avanzo.

Unas veces el equilibrio está en esta búsqueda personal, otras veces se trata de permitir que la realidad sea como es, contemplarla, aceptarla y no luchar. 
Una y otra vez, buscar la paz. Correr tras ella.

Feliz comienzo de curso 

ALMA ARCONADA 

miércoles, 12 de junio de 2019

25 AÑOS NO ES NADA


Llevo 25 años trabajando. 
Al oírlo parece mucho tiempo, y a la vez, lo prometo, no es tanto. 

Soy afortunada porque para mí, mi trabajo, trabajar con personas con discapacidad intelectual, lo vivo y lo siento como una vocación. Y por ello, después de 25 años, puedo decir que tengo la misma ilusión y pasión que cuando comencé un septiembre de 1993.



En 25 años he vivido un poco de todo..., se han dado de la mano momentos alegres y momentos complicados, aciertos y equivocaciones, éxito y fracaso, valoración y no reconocimiento. 

De los errores aprendí la importancia de pedir perdón. 
Con las incomprensiones y fracasos, sufrí, pero me sirvieron para ser consciente y mejorar. También me hicieron más fuerte.

En esta casa, de la Villa San José, he aprendido, construido, crecido. 

He aprendido que hacer bien el trabajo, implica poner una gran parte de lo que soy , y creer, con sinceridad, en la persona que tengo delante. 
Muchos esfuerzos compensados con una sonrisa, un abrazo, la satisfacción de los chicos. 
Todo un reto, empeño e impulso es el estar atenta para saber acompañar en sus procesos, en su vida, en su rutina, en lo que expresan sus enfados, gestos, silencios, frases inacabadas, en sus arrebatos..., me hace comprender en la necesidad de aprender a mirar con el alma que es lo que se esconde dentro de cada ser humano. 

Valoro las sinergias de compañeros que nos ayudan a creer y construir que es posible. Que la diferencia enriquece, amplia, impulsa, suma, cuando nuestra mirada esta enfocada en los chicos. 

Después de 25 años sigo sabiendo que tengo mucho que aprender, mucho que crecer. Mi trabajo me ayuda a ser mejor, a descubrir lo que aún queda por hacer en mí, a hacer sólidas mis fortalezas, a aceptar y ser consecuente con lo que no puedo llegar, a saber que, ahora, también tengo algo que aportar. 

Sigo caminando... 
                      
          ALMA ARCONADA 


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