Es un espacio para compartir reflexiones, pensamientos para el camino de la vida.
Escribir me ordena, me clarifica mis ideas, me hace consciente. Me sumerje en mi mundo interior. Ventila mis emociones. Me ayuda a cerrar ciclos.
Soy mujer, madre, esposa, amiga, trabajo con personas con discapacidad intelectual, y mucho más. Así, con "alma", camino, aprendo, tropiezo, avanzo, crezco y alguna de esas cosas te cuento…
Con mi grupo de correr, recorro muchos kilómetros, y
en camino, entre esfuerzo, retos, cansancio, risas, tonterías, salen
conversaciones de la vida, y creas nuevos vínculos. Un día, al hilo de un
coloquio, conté este cuento: " buena suerte, mala suerte ¿quién sabe?. Es una breve historia que nos hace reflexionar
sobre los acontecimientos que vivimos en la vida, y que lectura hacemos de de
ellos. Y es cierto que, en
muchas ocasiones, lo que nos parece una bendición acaba convirtiéndose en una
pesadilla, mientras que, en tantas otras, lo que parece un revés, quizás nos
abre la puerta a una situación que, con el paso del tiempo, agradeceremos. Por ello es bueno vivir y afrontar con calma lo que la vida nos trae, lo que nos toca vivir, pues no sabemos si será para bien o para mal.
Hoy Sandra, amiga de ruta, me comenta lo mucho que
la sirvió este cuento y que cuando hay situaciones adversas que tienen que vivir, se lo narra a sus hijos. Así que su comentario me sugerió, que quizá podría servir también a alguien esta reflexión.
El cuento
dice así:
Un granjero
vivía en una pequeña y pobre aldea. Sus vecinos le consideraban afortunado
porque tenía un caballo con el que podía arar su campo.
Un día el
caballo se escapó a las montañas.
Al enterarse los vecinos acudieron a consolar
al granjero por su pérdida. “Qué mala suerte”, le decían. El granjero les
respondía: “mala suerte, buena suerte,
quién sabe”.
Unos días
más tarde el caballo regresó trayendo consigo varios caballos salvajes.
Los
vecinos fueron a casa del granjero, esta vez a felicitarle por su buena suerte.
“Buena suerte, mala suerte, quién sabe”,
contestó el granjero.
El hijo del
granjero intentó domar a uno de los caballos salvajes, pero se cayó y se rompió
una pierna.
Otra vez, los vecinos se lamentaban de la mala suerte del granjero
y otra vez el anciano granjero les contestó: “Buena suerte, mala suerte, quién sabe”.
Días más
tarde aparecieron en el pueblo los oficiales de reclutamiento para llevarse a
los jóvenes al ejército. El hijo del granjero fue rechazado por tener la pierna
rota.
Los aldeanos, ¡cómo no!, comentaban la buena suerte del granjero y cómo
no, el granjero les dijo: “Buena suerte,
mala suerte, ¿quién sabe?”. (Anthony
de Mello)
Hoy he realizado una visualización donde me trasformaba en un árbol. Y ahí me encontraba yo. Semilla, en manos de un campesino, que prepara su campo y con esmero abona su tierra. Fui sembrada junto a otras muchas semillas. Y aunque me cuesta y es duro el brotar, es tanta la necesidad de florecer, es tanta la necesidad de salir, que aunque percibo el paso del tiempo, el dolor de romper y brotar, la aspereza de la tierra, sólo deseo salir y crecer con gran alegría e ilusión.
Ahora, con el paso de los años, soy un árbol alto, elegante; con fuertes, profundas y variadas raíces, muy desiguales, unas muy largas, otras muy cortas. Ellas me dan firmeza cuando llegan los fuertes vientos y la tempestad se hacen presente, y aunque la tempestad parece doblar y quebrar mi árbol, o agitar mis hojas y en ocasiones incluso las arranca, hace que siga en pie, con la convicción que ese agitar violentamente, o ese cambio de estación, con nieve, o lluvia, o bochorno... me traerá, si lo aprovecho, una trasformación mejor... Siento que soy igual, exactamente igual, a los árboles que me acompañan y están a mi lado, mas me sé única, no mejor, única. Compartir con ellos, sentir unidad, sentirme en conexión con otros arboles del bosque me da robustez, vitalidad, me ayuda a enfrentarme mejor a los nuevos retos que la vida, las estaciones, el tiempo me marcan... Mis múltiples ramas apuntan hacia arriba, parecen querer tocar el cielo, estirándose y estirándose para medrar, llenas de brotes. También albergo algunos nidos, hay pájaros que ya están desde hace tiempo, soy su hogar, otros han estado un tiempo y luego se han ido, algunos aunque ya no estén dejaron restos de su paso, y de otros vagamente guardo un recuerdo...
Disfruto dando cobijo a los caminantes cansados del camino que reponer energía bajo mi sombra y comen de mis frutos. Hay otros días de silencios, en la soledad, el canto de las aves, o el sonido de las hojas mecidas por el viento serenan mi alma
Al dejar atrás la visualización y abrir los ojos encuentro una sensación en mi interior: plenitud de vida, VIDA, que me empuja a crecer, agrandar, ahondar, a echar raíces... ALMA ARCONADA
Cuando era más joven solía oír estas
expresiones que deseaba algún día, con poderío, poder decir: “a mi edad tengo
el derecho de decir lo que me dé la gana”... “A mi edad no me calla nadie”, “no
pienso permitir esto a mi edad...” y sin embargo estos días, al oírlas, me han
dado que pensar.
Veo que a veces estas expresiones son
dichas fruto de la inseguridad personal y no desde la libertad interior, no
puedo decir o hacer lo primero que me venga a la cabeza por mucha edad que
tenga, hay que poner cuidado en no herir.
Aunque, creo, que lo que se quiere decir
realmente con esas expresiones es que, se llega a esa edad y experiencia de
vida, en que uno quiere, desea, busca, anhela, consiguir dar la importancia
justa a las cosas, y trascender en muchas de ellas, saber decir sí o no por
convencimiento personal, no por quedar bien o por compromiso, saber cuándo
entrar en una guerra o simplemente sonreír y no entrar al trapo porque ¡para
qué!, compartir los pensamientos con libertad; que lo que opinen los demás
sobre uno no nos importe tanto, poder estar sentados a la mesa con quien
sabemos nos critica o rechaza y, aun así, estar tranquilos...
Queremos guiar nuestra vida...
Queremos VIVIR y vivir serenos... Ganar
hondura y libertad interior. Pero esto,
no se gana con el tiempo, ni con la edad, ni es un derecho, se gana con
consciencia de uno mismo y trabajo personal. Porque lo verdaderamente
importante es SER y ser más pleno...
A mi edad, me queda mucho por caminar y
trabajar... será que no soy tan mayor… ALMA ARCONADA
De
vez en cuando, la vida tiene esos caprichos, y te deja quieta, con poco posibilidad de movimiento y te apea de tu vida activa, de la rutina cotidiana. Te para...
Y
al parar, si estás atenta, comienzas a escuchar, y la escucha
cuestiona...
En
la escucha: ruidos…
Ruidos
de dentro, ruidos de fuera, estridentes, melódicos, ruidos que desgastan,
ruidos que molestan, ruidos que acompañan, ruidos que agradan ruidos, ruidos
que distraen, ruidos que alegran, ruidos hecho palabras, y palabras que son
ruido.
Estos
días he sido más consciente, que, en ocasiones, cuando hablamos comunicamos
mucho ruido. Y esa comunicación profunda, la del alma, la de la vida se da poco
y con personas seleccionadas.
Y
cuando queremos comunicar algo, algo hondo, autentico, las palabras, el ruido, desaparecen, y recurrimos a un mensaje escrito, a un WhatsApp, para expresarlo y comunicarlo
mejor, y si estamos de frente a la persona, para comunicar esa profundidad, brota casi espontáneo, a
un abrazo intenso, un apretón de manos, un beso, pero pocas palabras, no hay
ruido...
Si,
escuchar es mucho más que lo que percibimos con los oídos...
Y
cuando los ruidos se callan, aparece el silencio. Y entonces en el silencio, me encuentro...
Este año para el día de la no violencia y la paz, tenemos el lema: " EL SEMÁFORO DE LA PAZ ", y con ello queremos trabajar regulación emocional. Así que para aprender a recobrar la calma una sencilla receta, aunque ya sabéis, que cada receta es única pues tiene que tener el toque e ingrediente personal.
APRENDER A CALMARSE
Una receta voy a compartir
si en alguna ocasión
el control perdí.
Primero me paro (stop).
Y me separo.
Cuento hasta 20 con cuidado.
Que no se me olvide respirar
si quiero calma encontrar.
Pero a veces los nervios me cuesta controlar
y como un volcán puedo explotar.
Y si eso sucede, luego me siento fatal
y mi responsabilidad tengo que aceptar.
Pues si grité, insulté o falté,
no puedo culpar a otrode lo que hice mal.
Y con los nervios nerviosos
casi seguro, me equivoco.
Así que cada día estos ingredientes
tengo que utilizar si quiero no estallar:
sentido del humor, paciencia y comprensión,
no estar tan pendiente de lo que hacen los demás,
y pasar o no prestar atención, está fenomenal.
ALMA ARCONADA
Aquí os dejo alguna idea y enlace, relacionado con este tema por si os puede servir para trabajar el día de la no violencia y la paz. SEMÁFORO DE LA PAZ
Presentamos el significado de cada color,
- ROJAS: son las que provocan malestar, enfado y conflicto (pelear,
insultar...)
- AMARILLA: Son el paso intermedio, acciones que ayudan arreglar la
situación. Acciones que ayudan a calmarse: contar 20,
respirar, salir fuera, pedir perdón,
- VERDES: son las acciones que nos ayudan a que haya un clima de
tranquilidad y paz entre nosotros (dialogo, compartir, respeto, ayudar,
amabilidad, abrazar...)
Realizamos tarjetas con los colores para formar un semáforo y colocamos en
las tarjetas seleccionando el color las palabras que han dicho los chicos.
Utilizaremos la técnica del semáforo
para el desarrollo del autocontrol.
ROJA - PARAR.
La primera parte consiste en enseñarles a reconocer las señales que nos
envía nuestro cuerpo cuando nos encontramos en una situación que puede hacernos
perder el “control”.
Hay que enseñar a detectar esas señales, señales que pueden ser: notar que
nuestro cuerpo se acelera, que sudamos, que apretamos los puños, que hablamos
alto, digo palabras desagradables … Cada uno debe aprender a detectar las
suyas. Cuando notamos estas señales hay que parar, es la luz ROJA del semáforo.
Y parar es detener...
En casos especialmente conflictivos podemos ayudarles y darles
instrucciones para que se separen físicamente de la situación o vayan fuera a
un espacio abierto. Nunca visto esta acción como castigo sino como ayuda para
parar.
Una vez que se ha parado deben respirar profundamente, intentando hacerlo
de manera tranquila, hasta que se sientan más calmados/as. Se puede contar
hasta 20. Ahora es cuando el semáforo se encuentra con la luz AMARILLA, es el
momento de pensar.
Es importante enseñarles alternativas que puedan ayudarles a calmarse:
respirar profundamente varias veces, pensar en otra cosa, alejarse del lugar,
contar hasta 20, hablar con otra persona, … Les explicaremos que cada cual debe
encontrar la manera que le resulte más fácil y efectiva, no hay mejores ni
peores, debemos ayúdales a encontrar cada uno la suya.
VERDE - ACTUO:
Una vez que hemos conseguido que paren, se calmen y piensen es cuando el
semáforo se encuentra en la luz VERDE, es el momento de solucionar la situación
que nos ha llevado hasta la luz roja. Pero esta vez de manera sosegada, y
habiendo pensado sobre las distintas opciones que tienen para solucionarlo.
La técnica del semáforo se puede practicar tantas veces como queramos.
Enseñar estrategias que les ayuden a tener un mayor auto control les
ayudará a enfrentarse a las dificultades de la vida diaria de manera
constructiva y a mantener unas relaciones sociales más satisfactorias.
Canción de Unai Quirós. https://www.youtube.com/watch?v=Dc-wWalVuig Nuestro usuarios nos explican la técnica del semáforo. Educamos el autocontrol https://www.youtube.com/watch?v=d3FohNcDBq4
Estos días, la palabra tiempo retumba en mi interior y me ha venido a la mente el recuerdo de una dinámica de relajación que hice hace poco y me encantó.
La relajación era guiada. Y me introdujo en una tienda de antigüedades. Y entre todos los objetos que allí había, uno atraía mi atención, me llamaba y buscaba... Ese objeto era un
reloj. Un reloj de bolsillo, de plata, con la chapa labrada, agujas elegantes. Se veía el mecanismo del reloj. La cebolla en la parte superior. El reloj era elegante, sencillo, tenía brillo... Al abrir la tapa ahí estaba el reloj marcando el tiempo. El tiempo... Tiempo
Miro el reloj y veo verdades aprendidas que se caen: El tiempo lo cura todo..., o no. El tiempo coloca a cada uno en su sitio..., o no. El tiempo hace que la verdad triunfe..., o no. Con el tiempo el bueno tiene su recompensa..., o no.
Yo cantaba una canción que decía: En el tiempo está toda la verdad, pues he llegado a la conclusión que no, en el tiempo no está la verdad, en el tiempo está la oportunidad... La oportunidad de decidir, de decidir que hacer con mi tiempo, como vivir, como ser, como construir, como amar, como perdonar, cómo trabajar, ... de decidir hacer el bien, porque simplemente creo que es el camino para bien SER, sin más recompensa que el SER...
Despierto de mi relajación, y no tengo reloj... Sólo me queda tiempo...
ALMA ARCONADA
Aquí os dejo la canción que menciono sobre el tiempo y un cuento para seguir ahondando en esto del tiempo
CUENTO
Un día, un
buscador se decidió ir hacia la ciudad de kammir, debía conocer aquel lugar del
que había oído hablar. Un poco antes de llegar a kammir, había una colina a la
derecha del sendero le llamo mucho la atención. La colina estaba tan bien
cuidada, parecía un sitio especial, estaba tapizada de un verde maravilloso y
había un montón de árboles, pájaros y flores de todos los colores; ... Una
puerta de bronce lo invitaba a entrar.
Así que el
buscador entró. Empezó a caminar y observar. Había unas piedras blancas entre
los árboles. Se acercó. Y sobre una de las piedras, leyó Yamila 28 años, 6
meses, 2 semanas y 3 dias. Siguió paseando y leyendo: Yamir , 5 años, 8 meses y
3 semanas. Israel 12 años, 8 meses y 8 días
El buscador se
sintió desconcertado, conmovido. El cuidador del lugar pasaba por ahí y se
acercó. El buscador le preguntó: ¿qué pasa con este pueblo? ¿qué maldición pesa
sobre esta gente para que todos mueran tan jóvenes el anciano se sonrió y dijo:
no hay tal maldición. lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre, le
contare...
Cuando un joven
cumple 18 años, sus padres le
regalan una
libreta, como está que tengo aquí, colgando del cuello. y es cada vez que uno
disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella: a la izquierda,
que fue lo disfrutado...a la derecha, cuanto tiempo duro el gozo.
Y así apuntan
cuando se enamoraron, la emoción del primer beso, un viaje deseado, un
reencuentro con un amigo, el gozo de un paseo por el campo, la alegría de hacer
una tarea bien hecha… Y así... vamos anotando en la libreta cada momento que
disfrutamos...cada momento... y cuánto duro cuando alguien nos deja, se muere,
es nuestra costumbre, abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para
escribirlo, porque ese es, para nosotros, el único y
verdadero tiempo vivido.
Los días internacionales y mundiales, están genial para recordar, dar valor, sensibilizar o tomar conciencia de algo. Así que este mes tenemos el Día Internacional de las Personas con Discapacidad. En estos años, he visto la transformación en algunos de nuestros usuarios, que al principio les ofendía oír la palabra discapacidad, y ahora hablan de ello con auténtica naturalidad. Y viven con sencillez, que todos tenemos capacidad, y discapacidades, conocidas, reconocidas, identificadas, admitidas, o no... Estos días he escrito este texto colocándome en la piel de los usuarios, escuchando su voz y sus silencios, observando que les pone nerviosos o sus enfados, que les emociona y entusiasma... Espero haber captado algo de lo mucho que cada día expresan... POR EL DÍA DE LA DISCAPACIDAD